sábado, 1 de diciembre de 2012

Entrevistas a los chicos

Se corre la bolilla, entre lenguas bien intencionadas e informadas, que se está armando un diario. Creo que se va llamar “PREVINSOL, el diario 100 % saludable”.
Tendrá entrevistas, reportajes y novedades para todos los chicos que quieran divertirse aprendiendo.
En exclusiva, tenemos un adelanto del primer reportaje del diario. Los entrevistados son Juan, Pascual, Florencia y Pablo, cuatro chicos que se animaron a responder las preguntas curiosas de “Previnsol”.

¿Creés que tu boca es tan importante como otra parte del cuerpo como tu brazo o tu pierna?
Juan: Sí, porque si bien nunca me acuerdo de ella porque no la veo, como a mis brazos y mis piernas, es importante porque no comeríamos bien sin nuestros dientes.
Pascual: No sé cuál es más importante, pero la boca la usamos, y no nos damos cuenta, y cuando corremos, sabemos que hemos corrido.
Florencia: La boca es la entrada a nuestro organismo, si no sabemos qué comemos, es como no saber por dónde caminamos.
Pablo: Hay gente que le da importancia a su boca porque de chico fue al dentista, y otros que tienen miedo porque no saben acerca de su boca.


¿Te cepillás los dientes siempre, sin que te lo digan?
Juan: Cuando me acuerdo, pero ¡ya sé!, hay que cepillarse, tres veces al día.
Pascual: Me cepillo siempre a la noche, porque no estoy en todo el día en mi casa, pero lo hago muy bien.
Florencia: Sí, me cepillo las tres veces al día: después de desayunar, después de almorzar, y después de cenar. Y, además, me pongo un detector de placa para ver si me los cepillé bien.
Pablo: Yo a veces me olvido, pero apenas me siento incómodo con la placa bichirichera voy corriendo a lavarme los dientes, sea la hora que sea.

¿Te asusta ir al dentista?
Juan: Hace un año que no voy, pero me llamó mi dentista para que vaya a revisarme. Fui y tenía una caries muy chiquitita. Me la arregló, no sentí nada y ahora me miro al espejo para ver si todo está bien.
Pascual: Un poco sí, pero voy lo mismo porque si no voy, no puedo saber si tengo una caries y eso es peor porque la caries no duele al principio, pero cuando se hace grande sí. Antes no le decía a mi mamá porque creía que se me iba a pasar, se me pasaba, pero cuando el dolor volvía ¡era más fuerte! Y el odontólogo me dijo que tenía que ir apenas me duela, aunque me dé miedo.
Florencia: No me asusta ir. Tengo varias amalgamas y nunca me dolió. Me pusieron en dos ocasiones una agujita dormilona, que se llama “anestesia”, y es para que no sienta nada. El dentista trabajó contándome una historia y yo lo escuchaba… ¡fue rapidísimo!
Pablo: Una vez se me hinchó la cara, porque me caí y se me partió el diente de adelante. Tenía miedo de que me doliera más si el dentista me lo tocaba, pero vencí el miedo y entré sin llorar ni un poquito y me fue re bien.

¿Creés que los grandes piensan que la solución de un diente con caries es sacarlo?
Juan: Yo no creo que sea así, pero mi abuelo se sacó casi todos los dientes de joven y ahora le gustaría tener sus dientes, aunque sean poquitos.
Pascual: La caries se arregla, o si no se puede porque la pulpa está chau, se hace un tratamiento de conducto que es sacar la pulpa muerta, pero el diente queda bien puesto dentro de tu boca.
Florencia: No, sacar el diente, es sacar una parte de tu cuerpo.
Pablo: Nuestros dientes desviados, manchados o con caries que se pueden restaurar, son nuestros y en todos los casos se puede solucionar. Pero sacarlo ¡es lo peor que se puede hacer! Hay excepciones, por ejemplo cuando tenemos dientes demás o cuando se aflojaron demasiado por tener una enfermedad en el periodonto, que son las fibritas que unen el diente al hueso.


¿Creés que la gente que usa prótesis está mejor que los que tienen dientes disparejos o manchados?
Juan: ¡Noo! a mi abuelo a veces se le escapa la prótesis cuando estornuda. Un compañero de mi hermano tiene dos dientes que no son de él porque se cayó y se le rompieron. No hubo más remedio que sacarlos y remplazarlos por prótesis fija.
Pascual: Yo tengo dientes disparejos y cuando me reía me daba vergüenza. ¡No me daban ganas de lavarme los dientes! Hasta que mi dentista me dijo que, por más que estén un poco desviados, si brillan cuando te reís, ¡son hermosos! porque son tuyos y es mejor que muchos que no lo tienen. Entonces, probé de ver si bien cepillados brillan y ¡sí, es así! ¡Brillan y son de verdad! Son míos. Dentro de unos años, me harán ortodoncia, que es lo que hará que mis dientes queden parejitos.
Florencia: Mi tío tenía los dientes manchados y un día vino con los dientes blancos, se los hizo “desmanchar”.
Pablo: Hay prótesis que son fijas, pero hay que cuidarlas más que a los dientes normales y tienen un tiempo de duración largo, pero nunca se compara con los dientes de uno.

¿Sabías que los dientes, salvo raras excepciones, están hechos para durar toda la vida?
Juan: Sí, sabía, porque me lo explicaron mis papás. Pero a ellos no se lo explicaron, y creían que tarde o temprano, iban a quedar sin dientes.
Pascual: Sí, sé que a veces por un virus por ejemplo pueden perderse las piezas dentarias, si se enferman las fibras periodontales, que son las que unen el diente al hueso, entonces los dientes se caen solos.
Florencia: Sí, sé que los dientes nos tienen que durar toda la vida, pero necesitan que permanentemente los cuidemos. Son especiales y por eso yo quiero tenerlos para toda la vida.
Pablo: Sí, sé que son lo más frágil de todo el organismo, pero si los sabemos cuidar podemos llegar a tenerlos siempre.


¿Sabías que cuanto menos te cepillás los dientes, te acercás a la formación de caries?
Juan: Sí, porque placa bacteriana va formando ácido ¡y más ácido! Y a medida que pasa el tiempo el diente se va rompiendo.
Pascual: Si el diente está sin nada de placa bichirichera, nada puede pasar. Y para eso, uso el cepillo dental, que está con las cerdas derechitas.
Florencia: Sí, sé que hay gente que no se cepilla casi nunca y tiene pocos dientes. Encima no le gusta ir al dentista y cuando va ya es tarde y hay que sacar el diente.
Pablo: Mi tío se cepillaba todos los días, pero era de tomar mucha gaseosa y tenía caries lo mismo. Cuando dejó de tomar tanto, ya no tuvo más caries. El dentista le dijo que la gaseosa tiene mucho azúcar y que produce ácido rápidamente. Las golosinas y gaseosas se consumen de una vez y se espera más de seis horas para volver a disfrutarlas.

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